Ésta mañana vi en el frente de una casa cercana a la mía, una sábana manchada de rojo que cubría un bulto que descansaba en el pavimento. Tras la obvia impresión, caí en la cuenta de que no había ninguna cinta de "no pase" ninguna patrulla, ningún curioso, ningún nada. Mi madre me señaló -no sin ironía- que obviamente aquello era por el halloween.
A mi me pareció excesiva la forma de "asustar" al transeúnte con ese pretexto y rápidamente expuse mi queja ante la única que podía escucharme en ese momento: mi madre. "Pero es que los niños..." alegué yo."Los niños de ahora saben perfectamente de que se trata la situación, los más pequeños no alcanzan a entender lo que tú sí entendiste y los más grandes no creen que sea verdadero" dijo ella.
No discutí más pero continué pensando en todo ésto del halloween y concluí por primera vez en mi vida (durante un tiempo creí que el día de muertos y el halloween podían llevarse bien y sobrevivir a la mezcla en santa paz) que es algo verdaderamente ajeno a nosotros, mexicanos. Rechazo abiertamente desde hace varios años éste "festejo" pero siempre lo había hecho bajo un motivo vago y de discurso pre-diseñado: "no es un tradición mexicana" y si bien, no es una tradición autóctona, actualmente está considerablemente arraigada en la gente.
Pero volviendo a mi conclusión, puedo afirmar que es algo muy ajeno en lo más íntimo del
mexicano y que incluso resulta un factor contra-cultura por que apela al miedo. Los hallowinistas se disfrazan para infundir miedo y sienten miedo por morir y por todo lo relacionado con la muerte. El mexicano por el contrario, no teme morir (o al menos, el mexicano antiguo, el no alienado), ve la muerte como parte de la vida misma. Pero lo ve de éste modo con toda su fe, no de dientes para afuera.
No comparto la opinión generalizada de que el mexicano "se burla de la muerte", más bien creo que la reconoce, que no la niega y la hace parte del cotidiano y por eso la viste de catrina y le escribe poemas, la
pone en la mesa y la regala al amigo por que para el mexicano la muerte está ahí, todos los días y no hay motivo para temerle. Se les recuerda a los muertos y se les llevan flores y ofrendas, por que ellos también están ahí...
Comprendo que hemos adoptado -en cierto modo- todo éste merequetengue del halloween, pero espero con ferviente deseo, que dicha adopción si sea de dientes para afuera...y que por dentro (incluso de forma inconsciente) mantengamos vivo al mexicano que no le teme a la muerte pero que tampoco la venera, simplemente la reconoce y le pela los dientes en una sincera sonrisa...
jueves, 25 de octubre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
Taco de la mexicaneidad
En el año 2000 yo cursaba el 5° grado de Primaria y un día como cualquier otro, estaba sentada en mi mesabanco doble, prestando atención a la clase.
En cierto momento del día, comenzamos a revisar el tema correspondiente a Geografía. No recuerdo con exactitud las palabras que componían el título de la lección, pero recuerdo claramente que era algo sobre "Actividades económicas". Leímos el libro de texto, seguramente hicimos algún apunte y cuando la maestra explicaba al frente de la clase y dibujaba/anotaba ejemplos y aclaraciones en el pizarrón, sóltó la frase: "Por eso se dice que aquel que no ha comido un taco de frijol con chile, no es mexicano"...
Me pasé el resto de la clase y gran parte del día tratando de recordar si alguna vez había comido un taco de frijol con chile...No recordé haberlo hecho y en algún punto de mi inconciencia me sentí menos mexicana.
Cada vez que revivo aquel momento, me pierdo tratando de recordar si en alguna ocasión he ingerido aquel taco muestra de mexicaneidad...Y aunque seguramente lo he comido en múltiples ocasiones y variantes, nunca consigo recordarlo cuando me acecha mi memoria infantil...
Que curiosos son los momentos que la gente recuerda y que impacto tiene lo que decimos sobre las mentes infantiles.
En cierto momento del día, comenzamos a revisar el tema correspondiente a Geografía. No recuerdo con exactitud las palabras que componían el título de la lección, pero recuerdo claramente que era algo sobre "Actividades económicas". Leímos el libro de texto, seguramente hicimos algún apunte y cuando la maestra explicaba al frente de la clase y dibujaba/anotaba ejemplos y aclaraciones en el pizarrón, sóltó la frase: "Por eso se dice que aquel que no ha comido un taco de frijol con chile, no es mexicano"...
Me pasé el resto de la clase y gran parte del día tratando de recordar si alguna vez había comido un taco de frijol con chile...No recordé haberlo hecho y en algún punto de mi inconciencia me sentí menos mexicana.
Cada vez que revivo aquel momento, me pierdo tratando de recordar si en alguna ocasión he ingerido aquel taco muestra de mexicaneidad...Y aunque seguramente lo he comido en múltiples ocasiones y variantes, nunca consigo recordarlo cuando me acecha mi memoria infantil...
Que curiosos son los momentos que la gente recuerda y que impacto tiene lo que decimos sobre las mentes infantiles.
martes, 18 de octubre de 2011
Opinión globalizada
Tal vez mi actual problema es que tengo demasiado tiempo para ver televisión.
Hace unas horas estaba sentada en la sala de casa viendo el noticiero que se acostumbra. La conductora anunció un video "fuerte" y pidió que de haber niños frente al televisor, se les retirara de su sitio durante un momento. Enseguida, su compañero dio la entrada al video en el que se pudo observar (apoyado con una narración) a una pequeña de aproximadamente 2 años de origen japonés caminando sola frente a unas bodegas, la niña llegó hasta media calle (que se veía estrecha y rodeada de negocios y personas) y se detuvo, justo en el instante una camioneta la embistió y se detuvo antes de que las llantas traseras terminaran de atropellar a la niña, pero en el instante retomó su camino y las llantas traseras de su camioneta, también pasaron por encima de la pequeña. La camioneta no se detuvo y salió de cuadro, segundos después un nuevo vehículo pasó por encima del cuerpo de la niña y tampoco se detuvo.
Casi en el mismo momento, pasó una especie de bicitaxi y algunas personas, vieron a la niña, pasaron por su lado y algunos incluso la esquivaron. Nadie se detuvo.
Un instante más tarde, una señora toma a la niña y la lleva hasta la orilla de la calle, y la recuesta junto a unos bultos, voltea a todos lados pidiendo ayuda (a decir del narrador) y prontamente se acerca otra mujer y toma a la niña en brazos y sale de cuadro.
Un instante más tarde, una señora toma a la niña y la lleva hasta la orilla de la calle, y la recuesta junto a unos bultos, voltea a todos lados pidiendo ayuda (a decir del narrador) y prontamente se acerca otra mujer y toma a la niña en brazos y sale de cuadro.
Los conductores del noticiero comentaron entre ellos que la mujer que tomó en brazos a la niña la llevó al hospital y que al parecer, la pequeña murió; también informaron que el inmueble del que sobresalían los bultos (mismo que anunciaron como bodega) era un mercado donde trabajan los padres de la menor.
Una situación lamentable.
Los conductores del noticiero siguieron cruzando comentarios al respecto pero hubo dos que en particular llamaron mi atención:
"ésto pasó en Japón pero podría pasar en cualquier lugar del mundo"
"ésto pasó en Japón pero podría pasar en cualquier lugar del mundo"
Estoy de acuerdo, una situación similar puede sucederse en cualquier lugar del mundo. No perdamos de vista nunca, bajo ninguna circunstancia a los niños.
"ésto debe decirnos algo acerca de la indolencia y frialdad que mostramos todos en el mundo como seres humanos, que nadie se detiene a ayudar a una niña pequeña"
No puedo estar de acuerdo con eso, no puedo pensar que en cualquier lugar del mundo al ver a una niña recién atropellada, nadie sea capaz de detenerse a auxiliarla, no puedo creer que eso suceda en México particularmente. No imagino que en las calles de La Merced, los mismos comerciantes vean y esquiven "indolentemente" a la niña atropellada, no puedo imaginar que en las calles de cualquier mercado o bodega alrededor del país, nadie detenga a la niña desde que se enfila caminando hacia el arroyo vehicular.
No todos andamos tan indolentes o tan fríos por la vida, señorita conductora.
No globalice su opinión por que afortunadamente los valores y las actitudes morales siempre serán cuestión de cada quien.
martes, 13 de septiembre de 2011
Viendo TV
Hace un par de horas estaba yo sentada frente al televisor sintonizando un programa de revista. De pronto, uno de los presentadores anunció y comentó un video en el que se podía ver a un hombre sosteniendo 8 pequeños platos con su respectivo vaso para té (el hombre era -según el presentador- egipcio, ahí el motivo de que sean vasos y no tazas). Una vez que logró sostener todos los platos, se dispuso a colocar 4 más de éstos en fila sobre una mesa que tenía a su costado, enseguida, con la mano derecha vertió un poco de té en el total de los 12 vasos, terminado ésto se dispuso a colocar en forma de torre los 4 platos de la mesa sobre los 8 que ya sostenía con uno de sus brazos.
Podía verse que el hombre en cuestión trabajaba en un restaurante: llevaba un delantal blanco tipo mesero y a sus espaldas se podía ver una barra con tarjas de metal y ollas colgando de una viga metálica.
Imagino que una vez que logró la proeza de colocar los 4 platos en torre, se dispuso a salir de la cocina y entregarlos a los comensales; el video terminó antes de que pudiera confirmarlo.
El resto de los conductores del programa, comentaron el video con el presentador, girando sus comentarios en torno a la destreza y habilidad del mesero. Justo antes de que se presentara un nuevo video, una de las conductoras dijo:
"- tráiganlo, yo lo contrato para mi casa-"
Nadie prestó mucha atención al comentario y prosiguieron a reproducir un video más y comentarlo.
Tal vez yo debí hacer lo mismo que ellos e ignorar el comentario de la conductora por que al final, resultaba irrelevante que lo dijera, irrelevante e incluso obvio y predecible.
Pero lo cierto es que pensé ligeramente en ello.
El hombre-mesero tiene talento para servir en un solo "viaje" 12 vasos de té, ¿qué va a hacer en una casa? Sin importar a quien pertenezca dicha casa. En ningún momento se dijo que él prepara el té o que también fuera un gran cocinero, su talento es servir sin derramar y sin romper 12 vasitos de té.
La conductora pasa fuera de su casa más de medio día y vive únicamente con sus 2 hijos. Suponiendo que en realidad terminara por contratar al mesero, el hombre en su casa vendría siendo más una atracción para las visitas que un mesero.
Tal vez resulte exagerado pensar que realmente lo va a contratar puesto que lo dijo en un momento en el que resultaba lógico decir algo así como una forma de "reconocer" el talento del hombre, sin embargo yo siempre he pensado que uno debe poner especial cuidado en lo que dice.
Nuestras palabras dicen mucho más de nosotros de lo que cualquiera se pueda imaginar.
La conductora estaba reconociendo la habilidad del mesero y en automático pensó en tenerlo para ella misma, para su casa y su deleite aunque el hombre únicamente pudiera servir grandes cantidades de té 1 vez por mes.
Me parece muy egoísta por su parte señora conductora querer hipotéticamente contratar para su servicio doméstico a alguien que encontró su habilidad y el lugar para desarrollarla en un lugar público, donde atiende a decenas de personas a diario.
Me quejo no de la conductora, si no de la actitud de querer para nosotros algo que brilla justo donde está.
Dejemos que cada quien encuentre su lugar sin pretender acaparar todo "lo mejor".
No llevemos la ambición a la frontera del absurdo.
Tal vez yo debí hacer lo mismo que ellos e ignorar el comentario de la conductora por que al final, resultaba irrelevante que lo dijera, irrelevante e incluso obvio y predecible.
Pero lo cierto es que pensé ligeramente en ello.
El hombre-mesero tiene talento para servir en un solo "viaje" 12 vasos de té, ¿qué va a hacer en una casa? Sin importar a quien pertenezca dicha casa. En ningún momento se dijo que él prepara el té o que también fuera un gran cocinero, su talento es servir sin derramar y sin romper 12 vasitos de té.
La conductora pasa fuera de su casa más de medio día y vive únicamente con sus 2 hijos. Suponiendo que en realidad terminara por contratar al mesero, el hombre en su casa vendría siendo más una atracción para las visitas que un mesero.
Tal vez resulte exagerado pensar que realmente lo va a contratar puesto que lo dijo en un momento en el que resultaba lógico decir algo así como una forma de "reconocer" el talento del hombre, sin embargo yo siempre he pensado que uno debe poner especial cuidado en lo que dice.
Nuestras palabras dicen mucho más de nosotros de lo que cualquiera se pueda imaginar.
La conductora estaba reconociendo la habilidad del mesero y en automático pensó en tenerlo para ella misma, para su casa y su deleite aunque el hombre únicamente pudiera servir grandes cantidades de té 1 vez por mes.
Me parece muy egoísta por su parte señora conductora querer hipotéticamente contratar para su servicio doméstico a alguien que encontró su habilidad y el lugar para desarrollarla en un lugar público, donde atiende a decenas de personas a diario.
Me quejo no de la conductora, si no de la actitud de querer para nosotros algo que brilla justo donde está.
Dejemos que cada quien encuentre su lugar sin pretender acaparar todo "lo mejor".
No llevemos la ambición a la frontera del absurdo.
martes, 7 de junio de 2011
Compartir
Yo tengo algunas cosas para compartir, no son muchas realmente y quizá tampoco tengan el sello de la mejor calidad pero están ahí, a la orden para compartir.
Tengo un par de abrazos y muchas palabras, tengo tiempo y espacio en un sillón, en una silla y en una mano. Tengo un beso pausado y una historia infinita, un olor a lilas y brisa matutina, un pedazo de papel y una cuchara.
Tengo canciones, caramelos y una sonrisa insistentemente chueca. Tengo muchas quejas y pasajes históricos. Un audífono, un "sí", un "no", un mal humor.
Y todo...para compartir. Del verbo: vívelo conmigo. No puedo regalártelo, perdóname. Ni a tí ni a nadie. Lo compartiremos y será nuestro, pero no puede pasar a ser solo tuyo, lo siento.
Mucho tiempo entre caminar y correr, regalé abrazos y ya sólo me queda un par, aventé sin mirar mis palabras y se olvidaron, envolví en pequeñas cajas mucho de mi tiempo y lo vi malgastado. Al dar el espacio de mi sillón y de mi silla, yo misma me quedé en el suelo. Mira mi mano, se ha hecho de cicatrices de tanto darse y olvidarse. Mi beso se pausa de miedo, no de ansiedad y al escuchar la historia infinita, podrás sentir las omisiones, los pedazos rotos, los inconclusos. De las lilas y de la brisa sentirás apenas una caricia y el papel que te ofrezco está arrugado y tiene borrones. La cuchara es de peltre y pareciera sacada de una película mexicana. Las canciones son cortas y con melodías tristes y es muy probable que no las hayas escuchado antes y tengas que prestarles mucha de tu atención; de los caramelos ¿qué puedo decirte que no sepas ya? seguramente te los daré en cantidad para después asaltarte furtivamente uno en cada oportunidad. Mi sonrisa chueca poco fotogénica y cada vez más inconstante. Mis quejas inacabables e incompresibles y pasajes de historia que cuento como si lo hubiese vivido...lo mismo la guerra de Vietnam que los asesinatos de chilenos allá por los 90's. Cosas que aburren a la gente... Mira si he de ser necia que te comparto un audífono para no perderme ni un segundo de lo que puedo ofrecerte. El "sí" que te puedo compartir, viene a cuenta gotas y llega de forma inesperada, el "no" te lo doy en un grito y en un sollozo inaudible. Te ofrezco vivir conmigo un mal humor del que no siempre serás protagonista...
Soy consciente de que no te ofrezco mucho y de que encima, te pongo condiciones. Pero ésta soy yo. Al menos puedo asegurarte que todo lo que te comparta, nunca te hará falta y siempre estará ahí tomando la forma de mi voz y de mi cuerpo.
domingo, 22 de mayo de 2011
Diálogos I
-En los últimos días me he dedicado a aprender de forma involuntaria cuestiones de la vida que yo no había siquiera volteado a mirar. Es decir, sabía que existían y también sabía que estaban ahí, cerca, al acecho, cruzando la calle, abriendo la puerta, goteando del techo en las tardes lluviosas...Del mismo modo sabía que algún día se convertiría en una necesidad aprenderlas, pero no tenía prisa, no me causaban curiosidad y tampoco dedicaba mucho tiempo a pensarlas-
-¿De qué cuestiones hablas?-
-Cosas, de la vida, de esas que todo el mundo sabe. O todo el mundo las aprende, o casi todo el mundo. Creo que sí, que todo el mundo las aprende y las sabe pero en diferentes formas y en diferentes momentos y por eso las viven de formas distintas. De todos modos yo las estoy aprendiendo de forma involuntaria y eso lo hace distinto. O al menos eso creo-
-Sigo sin comprender de que cuestiones hablas-
-Pues cosas...lo realmente importante es que nos centremos en que el aprendizaje no fue decisión mía. Que sea involuntario, no debe ser la más brillante de las ideas. Creo que el hecho de llevarlo de ese modo, va a resultar doloroso y va a provocar confusión. Aunque no sé, también he pensado que el ser humano aprende muchas cosas de ese modo-
-A mí más bien me parece que te estás resistiendo a aprenderlo (sea lo que quiera que sea de lo que hablas). Lo que no sé es ¿por qué te resistes?-
-Por que no es normal. Aprender ésto me llevará a situaciones que no son normales-
-Nunca te has distinguido por vivir situaciones "normales", ¿qué te preocupa?-
-No sé...-
-Averígualo y regresas....-
domingo, 24 de abril de 2011
Precios
Dice la maestra Cecilia que a veces, el precio por ser quienes somos es muy alto y cuando lo pagamos nos damos cuenta de que en realidad, no valió la pena.
Por su parte, Mulán dice que al demostrar quien realmente es, "gran dolor podría causar".
Yo le rebatí a la maestra Cecilia y muy sobrada de mí misma le dije que yo no lo creía, y que egoístamente, prefería pagar ese precio, por muy alto que fuera.
A Mulán no le discutí nada, pero igual lo pensé.
Justo en estos días, han llegado hasta mi puerta varios recibos que debo pasar a pagar por ser quien soy, algunos me llegan cada mes con la cuenta del teléfono y ya entran dentro del presupuesto acostumbrado, pero hay unos que son nuevos y que me llegaron con una suma que no sé si quiera pagar; pero pues tampoco puedo quedarme con la deuda eternamente...
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