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domingo, 24 de abril de 2011

Precios

Dice la maestra Cecilia que a veces, el precio por ser quienes somos es muy alto y cuando lo pagamos nos damos cuenta de que en realidad, no valió la pena.
Por su parte, Mulán dice que al demostrar quien realmente es, "gran dolor podría causar".

Yo le rebatí a la maestra Cecilia y muy sobrada de mí misma le dije que yo no lo creía, y que egoístamente, prefería pagar ese precio, por muy alto que fuera.
A Mulán no le discutí nada, pero igual lo pensé.

Justo en estos días, han llegado hasta mi puerta varios recibos que debo pasar a pagar por ser quien soy, algunos me llegan cada mes con la cuenta del teléfono y ya entran dentro del presupuesto acostumbrado, pero hay unos que son nuevos y que me llegaron con una suma que no sé si quiera pagar; pero pues tampoco puedo quedarme con la deuda eternamente...

lunes, 23 de agosto de 2010

De los momentos y la vida

Dice mi amiga la marpoza que no todo puede ser tan malo en nuestras vidas, que siempre debe haber un equilibrio y que así como pasan cosas malas...malotas....malísimas.... también, en algún momento, un número exactamente igual de cosas buenas nos sucederá.
Fue corto su mensaje pero me hizo mover redes neuronales que ya empezaban a llenarse de óxido.

Por un momento muy largo, no me había dedicado a otra cosa que no fuera pensar en todas las desgracias que me han acontecido en los últimos meses, y olvidándome de los muchos motivos que tengo para sonreír, recargué mi energía en inventariar las pérdidas y en recordar todo aquello que me hizo feliz y que ahora, en su ausencia, sólo servía para torturarme.

Sin saberlo, mi amiga la marpoza me dió el último empujón para despertar del letargo. Me hizo recordar que la vida es un pic-nic, una tómbola, un montaña rusa....y que hoy estoy abajo pero que mañana, con la misma intensidad....estaré arriba y que mientras eso sucede, debo empezar a respirar profundo, debo empezar a dar un paso detrás del otro para llegar poco a poco y por mí misma...un poco más arriba.

Y lo mejor de todo...me hizo recordar que no estoy sola....y que como AA rehabilitada, puedo mirar a mi lado y encontrarme con ella y con ustedes y dar un paso a la vez....
Sólo por hoy.

jueves, 15 de julio de 2010

De la vida y las montañas rusas

Dice Ronan Keating que la vida es una montaña rusa.
Debe ser por eso que últimamente me hace vomitar en cada oportunidad y estoy padeciendo más de lo que disfruto.
Ciertamente, estoy rodeada de aventureros amigos que aman dejar olvidado a su sistema nervioso en algún punto de la estratósfera mientras viajan sentados y dudosamente amarrados a su asiento en la montaña rusa.
Yo, por descontado no los entiendo y me parecen todos ellos una horda de ninjas suicidas.

No hay nada divertido en una montaña rusa. El tiempo se hace eterno y la normal y sana respiración brinca peligrosamente a la taquicardia. Los asientos parecen blandengues canguros con marsupios más desgastados y corroídos que la madera que le sirve de sostén a tan osado "juego mecánico". La gente grita desaforadamente y no controla sus emociones. Hace gestos que van de lo rídiculo a lo grotesco pasando por lo gracioso y deteniéndose en lo inusual. Suelen oírse las más atrevidas maldiciones y una que otra súplica....
Hay quien sale con una enorme sonrisa y un sentimiento placentero en verdad, otros más salen regurgitando el desayuno de la semana pasada y con la certeza de que es la última vez que se atreven a subirse, he mirado incluso, quien sale con paso firme y seguro, sonriente pero sereno...

Quizá Ronan Keating tenga razón y deba yo aprender a disfrutar las montañas rusas...coff coff...perdonen ustedes, quise decir: la vida.