En el año 2000 yo cursaba el 5° grado de Primaria y un día como cualquier otro, estaba sentada en mi mesabanco doble, prestando atención a la clase.
En cierto momento del día, comenzamos a revisar el tema correspondiente a Geografía. No recuerdo con exactitud las palabras que componían el título de la lección, pero recuerdo claramente que era algo sobre "Actividades económicas". Leímos el libro de texto, seguramente hicimos algún apunte y cuando la maestra explicaba al frente de la clase y dibujaba/anotaba ejemplos y aclaraciones en el pizarrón, sóltó la frase: "Por eso se dice que aquel que no ha comido un taco de frijol con chile, no es mexicano"...
Me pasé el resto de la clase y gran parte del día tratando de recordar si alguna vez había comido un taco de frijol con chile...No recordé haberlo hecho y en algún punto de mi inconciencia me sentí menos mexicana.
Cada vez que revivo aquel momento, me pierdo tratando de recordar si en alguna ocasión he ingerido aquel taco muestra de mexicaneidad...Y aunque seguramente lo he comido en múltiples ocasiones y variantes, nunca consigo recordarlo cuando me acecha mi memoria infantil...
Que curiosos son los momentos que la gente recuerda y que impacto tiene lo que decimos sobre las mentes infantiles.
lunes, 10 de septiembre de 2012
martes, 18 de octubre de 2011
Opinión globalizada
Tal vez mi actual problema es que tengo demasiado tiempo para ver televisión.
Hace unas horas estaba sentada en la sala de casa viendo el noticiero que se acostumbra. La conductora anunció un video "fuerte" y pidió que de haber niños frente al televisor, se les retirara de su sitio durante un momento. Enseguida, su compañero dio la entrada al video en el que se pudo observar (apoyado con una narración) a una pequeña de aproximadamente 2 años de origen japonés caminando sola frente a unas bodegas, la niña llegó hasta media calle (que se veía estrecha y rodeada de negocios y personas) y se detuvo, justo en el instante una camioneta la embistió y se detuvo antes de que las llantas traseras terminaran de atropellar a la niña, pero en el instante retomó su camino y las llantas traseras de su camioneta, también pasaron por encima de la pequeña. La camioneta no se detuvo y salió de cuadro, segundos después un nuevo vehículo pasó por encima del cuerpo de la niña y tampoco se detuvo.
Casi en el mismo momento, pasó una especie de bicitaxi y algunas personas, vieron a la niña, pasaron por su lado y algunos incluso la esquivaron. Nadie se detuvo.
Un instante más tarde, una señora toma a la niña y la lleva hasta la orilla de la calle, y la recuesta junto a unos bultos, voltea a todos lados pidiendo ayuda (a decir del narrador) y prontamente se acerca otra mujer y toma a la niña en brazos y sale de cuadro.
Un instante más tarde, una señora toma a la niña y la lleva hasta la orilla de la calle, y la recuesta junto a unos bultos, voltea a todos lados pidiendo ayuda (a decir del narrador) y prontamente se acerca otra mujer y toma a la niña en brazos y sale de cuadro.
Los conductores del noticiero comentaron entre ellos que la mujer que tomó en brazos a la niña la llevó al hospital y que al parecer, la pequeña murió; también informaron que el inmueble del que sobresalían los bultos (mismo que anunciaron como bodega) era un mercado donde trabajan los padres de la menor.
Una situación lamentable.
Los conductores del noticiero siguieron cruzando comentarios al respecto pero hubo dos que en particular llamaron mi atención:
"ésto pasó en Japón pero podría pasar en cualquier lugar del mundo"
"ésto pasó en Japón pero podría pasar en cualquier lugar del mundo"
Estoy de acuerdo, una situación similar puede sucederse en cualquier lugar del mundo. No perdamos de vista nunca, bajo ninguna circunstancia a los niños.
"ésto debe decirnos algo acerca de la indolencia y frialdad que mostramos todos en el mundo como seres humanos, que nadie se detiene a ayudar a una niña pequeña"
No puedo estar de acuerdo con eso, no puedo pensar que en cualquier lugar del mundo al ver a una niña recién atropellada, nadie sea capaz de detenerse a auxiliarla, no puedo creer que eso suceda en México particularmente. No imagino que en las calles de La Merced, los mismos comerciantes vean y esquiven "indolentemente" a la niña atropellada, no puedo imaginar que en las calles de cualquier mercado o bodega alrededor del país, nadie detenga a la niña desde que se enfila caminando hacia el arroyo vehicular.
No todos andamos tan indolentes o tan fríos por la vida, señorita conductora.
No globalice su opinión por que afortunadamente los valores y las actitudes morales siempre serán cuestión de cada quien.
martes, 13 de septiembre de 2011
Viendo TV
Hace un par de horas estaba yo sentada frente al televisor sintonizando un programa de revista. De pronto, uno de los presentadores anunció y comentó un video en el que se podía ver a un hombre sosteniendo 8 pequeños platos con su respectivo vaso para té (el hombre era -según el presentador- egipcio, ahí el motivo de que sean vasos y no tazas). Una vez que logró sostener todos los platos, se dispuso a colocar 4 más de éstos en fila sobre una mesa que tenía a su costado, enseguida, con la mano derecha vertió un poco de té en el total de los 12 vasos, terminado ésto se dispuso a colocar en forma de torre los 4 platos de la mesa sobre los 8 que ya sostenía con uno de sus brazos.
Podía verse que el hombre en cuestión trabajaba en un restaurante: llevaba un delantal blanco tipo mesero y a sus espaldas se podía ver una barra con tarjas de metal y ollas colgando de una viga metálica.
Imagino que una vez que logró la proeza de colocar los 4 platos en torre, se dispuso a salir de la cocina y entregarlos a los comensales; el video terminó antes de que pudiera confirmarlo.
El resto de los conductores del programa, comentaron el video con el presentador, girando sus comentarios en torno a la destreza y habilidad del mesero. Justo antes de que se presentara un nuevo video, una de las conductoras dijo:
"- tráiganlo, yo lo contrato para mi casa-"
Nadie prestó mucha atención al comentario y prosiguieron a reproducir un video más y comentarlo.
Tal vez yo debí hacer lo mismo que ellos e ignorar el comentario de la conductora por que al final, resultaba irrelevante que lo dijera, irrelevante e incluso obvio y predecible.
Pero lo cierto es que pensé ligeramente en ello.
El hombre-mesero tiene talento para servir en un solo "viaje" 12 vasos de té, ¿qué va a hacer en una casa? Sin importar a quien pertenezca dicha casa. En ningún momento se dijo que él prepara el té o que también fuera un gran cocinero, su talento es servir sin derramar y sin romper 12 vasitos de té.
La conductora pasa fuera de su casa más de medio día y vive únicamente con sus 2 hijos. Suponiendo que en realidad terminara por contratar al mesero, el hombre en su casa vendría siendo más una atracción para las visitas que un mesero.
Tal vez resulte exagerado pensar que realmente lo va a contratar puesto que lo dijo en un momento en el que resultaba lógico decir algo así como una forma de "reconocer" el talento del hombre, sin embargo yo siempre he pensado que uno debe poner especial cuidado en lo que dice.
Nuestras palabras dicen mucho más de nosotros de lo que cualquiera se pueda imaginar.
La conductora estaba reconociendo la habilidad del mesero y en automático pensó en tenerlo para ella misma, para su casa y su deleite aunque el hombre únicamente pudiera servir grandes cantidades de té 1 vez por mes.
Me parece muy egoísta por su parte señora conductora querer hipotéticamente contratar para su servicio doméstico a alguien que encontró su habilidad y el lugar para desarrollarla en un lugar público, donde atiende a decenas de personas a diario.
Me quejo no de la conductora, si no de la actitud de querer para nosotros algo que brilla justo donde está.
Dejemos que cada quien encuentre su lugar sin pretender acaparar todo "lo mejor".
No llevemos la ambición a la frontera del absurdo.
Tal vez yo debí hacer lo mismo que ellos e ignorar el comentario de la conductora por que al final, resultaba irrelevante que lo dijera, irrelevante e incluso obvio y predecible.
Pero lo cierto es que pensé ligeramente en ello.
El hombre-mesero tiene talento para servir en un solo "viaje" 12 vasos de té, ¿qué va a hacer en una casa? Sin importar a quien pertenezca dicha casa. En ningún momento se dijo que él prepara el té o que también fuera un gran cocinero, su talento es servir sin derramar y sin romper 12 vasitos de té.
La conductora pasa fuera de su casa más de medio día y vive únicamente con sus 2 hijos. Suponiendo que en realidad terminara por contratar al mesero, el hombre en su casa vendría siendo más una atracción para las visitas que un mesero.
Tal vez resulte exagerado pensar que realmente lo va a contratar puesto que lo dijo en un momento en el que resultaba lógico decir algo así como una forma de "reconocer" el talento del hombre, sin embargo yo siempre he pensado que uno debe poner especial cuidado en lo que dice.
Nuestras palabras dicen mucho más de nosotros de lo que cualquiera se pueda imaginar.
La conductora estaba reconociendo la habilidad del mesero y en automático pensó en tenerlo para ella misma, para su casa y su deleite aunque el hombre únicamente pudiera servir grandes cantidades de té 1 vez por mes.
Me parece muy egoísta por su parte señora conductora querer hipotéticamente contratar para su servicio doméstico a alguien que encontró su habilidad y el lugar para desarrollarla en un lugar público, donde atiende a decenas de personas a diario.
Me quejo no de la conductora, si no de la actitud de querer para nosotros algo que brilla justo donde está.
Dejemos que cada quien encuentre su lugar sin pretender acaparar todo "lo mejor".
No llevemos la ambición a la frontera del absurdo.
martes, 7 de junio de 2011
Compartir
Yo tengo algunas cosas para compartir, no son muchas realmente y quizá tampoco tengan el sello de la mejor calidad pero están ahí, a la orden para compartir.
Tengo un par de abrazos y muchas palabras, tengo tiempo y espacio en un sillón, en una silla y en una mano. Tengo un beso pausado y una historia infinita, un olor a lilas y brisa matutina, un pedazo de papel y una cuchara.
Tengo canciones, caramelos y una sonrisa insistentemente chueca. Tengo muchas quejas y pasajes históricos. Un audífono, un "sí", un "no", un mal humor.
Y todo...para compartir. Del verbo: vívelo conmigo. No puedo regalártelo, perdóname. Ni a tí ni a nadie. Lo compartiremos y será nuestro, pero no puede pasar a ser solo tuyo, lo siento.
Mucho tiempo entre caminar y correr, regalé abrazos y ya sólo me queda un par, aventé sin mirar mis palabras y se olvidaron, envolví en pequeñas cajas mucho de mi tiempo y lo vi malgastado. Al dar el espacio de mi sillón y de mi silla, yo misma me quedé en el suelo. Mira mi mano, se ha hecho de cicatrices de tanto darse y olvidarse. Mi beso se pausa de miedo, no de ansiedad y al escuchar la historia infinita, podrás sentir las omisiones, los pedazos rotos, los inconclusos. De las lilas y de la brisa sentirás apenas una caricia y el papel que te ofrezco está arrugado y tiene borrones. La cuchara es de peltre y pareciera sacada de una película mexicana. Las canciones son cortas y con melodías tristes y es muy probable que no las hayas escuchado antes y tengas que prestarles mucha de tu atención; de los caramelos ¿qué puedo decirte que no sepas ya? seguramente te los daré en cantidad para después asaltarte furtivamente uno en cada oportunidad. Mi sonrisa chueca poco fotogénica y cada vez más inconstante. Mis quejas inacabables e incompresibles y pasajes de historia que cuento como si lo hubiese vivido...lo mismo la guerra de Vietnam que los asesinatos de chilenos allá por los 90's. Cosas que aburren a la gente... Mira si he de ser necia que te comparto un audífono para no perderme ni un segundo de lo que puedo ofrecerte. El "sí" que te puedo compartir, viene a cuenta gotas y llega de forma inesperada, el "no" te lo doy en un grito y en un sollozo inaudible. Te ofrezco vivir conmigo un mal humor del que no siempre serás protagonista...
Soy consciente de que no te ofrezco mucho y de que encima, te pongo condiciones. Pero ésta soy yo. Al menos puedo asegurarte que todo lo que te comparta, nunca te hará falta y siempre estará ahí tomando la forma de mi voz y de mi cuerpo.
domingo, 22 de mayo de 2011
Diálogos I
-En los últimos días me he dedicado a aprender de forma involuntaria cuestiones de la vida que yo no había siquiera volteado a mirar. Es decir, sabía que existían y también sabía que estaban ahí, cerca, al acecho, cruzando la calle, abriendo la puerta, goteando del techo en las tardes lluviosas...Del mismo modo sabía que algún día se convertiría en una necesidad aprenderlas, pero no tenía prisa, no me causaban curiosidad y tampoco dedicaba mucho tiempo a pensarlas-
-¿De qué cuestiones hablas?-
-Cosas, de la vida, de esas que todo el mundo sabe. O todo el mundo las aprende, o casi todo el mundo. Creo que sí, que todo el mundo las aprende y las sabe pero en diferentes formas y en diferentes momentos y por eso las viven de formas distintas. De todos modos yo las estoy aprendiendo de forma involuntaria y eso lo hace distinto. O al menos eso creo-
-Sigo sin comprender de que cuestiones hablas-
-Pues cosas...lo realmente importante es que nos centremos en que el aprendizaje no fue decisión mía. Que sea involuntario, no debe ser la más brillante de las ideas. Creo que el hecho de llevarlo de ese modo, va a resultar doloroso y va a provocar confusión. Aunque no sé, también he pensado que el ser humano aprende muchas cosas de ese modo-
-A mí más bien me parece que te estás resistiendo a aprenderlo (sea lo que quiera que sea de lo que hablas). Lo que no sé es ¿por qué te resistes?-
-Por que no es normal. Aprender ésto me llevará a situaciones que no son normales-
-Nunca te has distinguido por vivir situaciones "normales", ¿qué te preocupa?-
-No sé...-
-Averígualo y regresas....-
domingo, 24 de abril de 2011
Precios
Dice la maestra Cecilia que a veces, el precio por ser quienes somos es muy alto y cuando lo pagamos nos damos cuenta de que en realidad, no valió la pena.
Por su parte, Mulán dice que al demostrar quien realmente es, "gran dolor podría causar".
Yo le rebatí a la maestra Cecilia y muy sobrada de mí misma le dije que yo no lo creía, y que egoístamente, prefería pagar ese precio, por muy alto que fuera.
A Mulán no le discutí nada, pero igual lo pensé.
Justo en estos días, han llegado hasta mi puerta varios recibos que debo pasar a pagar por ser quien soy, algunos me llegan cada mes con la cuenta del teléfono y ya entran dentro del presupuesto acostumbrado, pero hay unos que son nuevos y que me llegaron con una suma que no sé si quiera pagar; pero pues tampoco puedo quedarme con la deuda eternamente...
martes, 19 de abril de 2011
Cartas
Perdí la buena costumbre de enviar cartas. No me acuerdo donde, mucho menos me acuerdo por qué pero sé bien que la perdí; o tal vez me la robaron. En realidad no importa mucho.
Los decires de Carla Morrison me hicieron desear enviar cartas y eso sí es algo que viene importando mucho para ésta entrada por que aquí es precisamente donde se me antojó enviarlas. Puede que sea por cobardía a enviarlas al destinatario único para cada caso o puede que sea por que quiero alardear de lo que diré en dichas cartas...en realidad no quiero ponerme a pensar en la génesis del asunto por que me llevaría a una introspección que ando queriendo evitar desde que me dí cuenta de que mi costumbre de enviar cartas había desaparecido.
Comencemos pues.
Seis letras dos puntos
No puedo decir que te merezcas una carta por que nunca he acostumbrado eso de dar las cosas por merecimiento, ten por seguro que si lo hiciera de ese modo, daría mucho menos de lo que doy de mi misma a los otros. No me malinterpretes, tampoco estoy diciendo que no te la merezcas, simplemente digo que te la quiero dar y punto. ¿Sencillo, no? Sé que para tí no lo es tanto.
Buenos los ratos que hemos compartido, la sombrilla que se posa justo por debajo de la nube negra que me sigue a donde voy, me dice en silencio que lo haga durar, que haya más ratos de esos, y yo, con voz bajita, casi en un susurro le pido que no me diga nada porque junto a tí he aprendido que cuando uno quiere embotellar esos momentos, es cuando menos buenos saben.
"Que duren" le digo y te digo así sin más.
"Que duren" le digo y te digo así sin más.
No sé si te hayas formado una idea de lo mucho que te vengo queriendo en éstos días, pero pues en un lenguaje claro y suficiente te digo que te quiero como para darte un abrazo que dure mil años. Eso sé que si me lo entiendes.
............
Cinco letras dos puntos
¿Qué tan cercana se puede volver la gente? Alguna vez alguien me dijo que el amor es cuando las personas están cerca de tí de continuo, que el amor es cuando el hecho de que alguien esté contigo ya no representa novedad, que vives con ellas, te enojas con ellas y sigues amándolas con la misma intensidad, sin decepciones y sin ataduras. Habría que pensar al respecto pero sí algo sé es que estás en mi vida de continuo y sin novedad pero siempre con una sorpresa recurrente. ¿Cabe pedirte que te quedes? ¿Sí?, entonces te lo digo como la antesala del resto de la vida: Quédate.
............
Cuatro letras dos puntos
A veces me parece mentira recordar esa grieta que se abrió entre nuestras manos una vez, y sin embargo, vivo convencida que el buscar saltar la grieta es lo que nos tiene hoy sentadas aquí, justo al lado de la otra cantando canciones tontas y limpiando lágrimas en cada oportunidad. ¿Quién mejor que tú para hacerlo? ¿Quién mejor que yo para pedirlo?
Que importante te volviste de pronto, de rápido, de una vez y para siempre. Mi hermana, mi cuatro letras, mi chica. Esa que me canta vía mensaje de texto y recibe mis regaños vía tweet.
Que importante te volviste de pronto, de rápido, de una vez y para siempre. Mi hermana, mi cuatro letras, mi chica. Esa que me canta vía mensaje de texto y recibe mis regaños vía tweet.
Los amos fitipaldis, sépanselo.
Paulina Vargas López
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